Tienda El Ángel Madrid
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Nadie supo pintar con palabras el Madrid del siglo XIX como Benito Pérez Galdós. En su ilustre novela Fortunata y Jacinta, el maestro se refiere a la “casa de los sobrinos” de la calle Postas, que no es otra que la tienda Sobrinos de Pérez, inaugurada en 1867 por los riojanos Basilio y Leoncio Pérez.
Desde entonces, y subrayándolo en su nombre, por este comercio especializado en arte sacro se han sucedido varias generaciones de una misma familia basada en el sobrinazgo. Esta tradición se rompió con la cuarta generación, representada en Jesús Jiménez que, además de traspasar el negocio a su hijo, decidió ampliarlo en la década de los 80 en la calle Esparteros, con un nuevo local de 1.000 metros cuadrados pertenecientes hasta ese momento a la mercería El Ángel. Los dos establecimientos se dedican tanto a la fabricación como a la restauración de todo tipo de artículos religiosos, como tallas, altares, hornacinas, atriles o lampararios, así como a la confección de prendas y venta de productos de regalo de marcas como Lladró o Esmaltes Vallés.
