Descartes con Pascal joven
|
El 24 de septiembre de 1647, en el convento parisino de Los Mínimos, Descartes con 51 años, se reúne con el joven Pascal, de 24 años, al que ya se considera un genio. Ninguno de los dos escribió nunca sobre lo que hablaron, y eso permite al dramaturgo Jean-Claude Brisville imaginar este encuentro que duró varias horas.
Dos experiencias vitales y dos pensamientos filosóficos. La admiración que ambos sienten el uno por el otro no oculta su radical oposición de ideas y de formas de vivir. La obra escenifica ese enfrentamiento de dos personalidades y de dos vidas fascinantes que, por distintos motivos, siguen perteneciendo a nuestro tiempo.
Basándose en la voluminosa correspondencia dejada por los dos grandes filósofos que ha permitido a Jean-Claude Brisville, indagar mejor y profundizar en su humanidad de ambas figuras, la obra ofrece un conglomerado de diálogos y réplicas, dominados por el humor y la ironía, todos ellos elevados por un finísimo sentido de la melodía.
La musicalidad de las palabras, las pausas, los arrebatos, los silencios largos y todo el conjunto formado por la melodía y la palabra, provocarán un placer sensual en el espectador que tras hincarle el diente al texto, cual jugosa manzana prohibida, disfrutará de la sensación de sentirse más inteligente, más humano...
