Cambio de tercio
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Cantiñas, sevillanas, fandangos, rumbas, bamberas, bulerías, tanguillos y seguidillas se suceden sin más respiro que el cambio de vestuario de los bailarines para cada escena. Rojas y Rodríguez se mantienen fieles a la perspicacia y el arrojo coreográfico que les ha dado fama dentro y fuera de nuestras fronteras e invitan a una sucesión de cambios de estilo, vestuario y palos de flamenco que confiere de una gran variedad a todo el espectáculo.
Las cuatro mejores bailarinas de su compañía les arropan sobre el escenario, junto a la participación activa de los músicos, que interactúan en escena con los bailarines. La cuidada selección de vestuario y los constantes juegos de iluminación culminan la espectacularidad visual de una propuesta estética tan cuidada como apasionante.
